El contador de visitas del blog que comparto con CG ha pasado del millar.martes, 11 de diciembre de 2007
Diez elevado a tres
El contador de visitas del blog que comparto con CG ha pasado del millar.sábado, 8 de diciembre de 2007
De gatos .... y perros
Contemplo la ilustración del relato de María Fernanda Trujillo con curiosidad, y ello me lleva a recordar que Pepe Amodeo y yo hemos ido retrasando la intención de traer aquí el caso de Óscar, el gato que saltó a los medios de comunicación a finales de julio y a primeros de agosto. La revista médica estadounidense The New England Journal of Medicine, propiedad de la Massachusetts Medical Society, publicó un artículo en el que describía el curioso comportamiento del felino. El entorno donde se desarrolla este singular episodio es la Unidad Geriátrica de un centro de residentes para mayores, la Steere House, en Rhode Island. Allí, en la tercera planta, tiene su reino el gatito Óscar, cuya fama se ha debido a que, en más de un centenar de casos comprobados estadísticamente, ha acompañado a los ancianos en el momento de su muerte, incluso cuando el éxitus les ha sobrevenido de forma inesperada y los pacientes no presentaban signos de gravedad.

En España, en Fernán Núñez, el imaginario popular incorporó la historia de Moro, un perro que acudía a los entierros. En 1995 se le erigió monumento, y aunque parece que no existe una crónica seria sobre el comportamiento del animal, según la prensa de la época se calculaba que habían sido unos seiscientos los sepelios a los que había acudido. Sin embargo faltó a dos de ellos: los de personas con oscuros antecedentes históricos y personales.
No tengo ninguna inclinación por lo esotérico, y ni Jiménez del Oso ni Íker Jiménez han sido nunca referentes que sirvieran de amparo a mis muchas dudas y mis pocos credos, pero tampoco se debe pasar de largo ante el misterio y la curiosidad, sobre todo cuando lo protagonizan seres tan entrañables .... ¿La explicación racional? Quizá cuando no quede ni rastro de estas figuras, de estos indicios, que no hacen sino constatar que el mundo, en medio del desgarro y del desconsuelo, sigue sorprendiendo. Sólo hay que mirar en la dirección adecuada.
CG
domingo, 2 de diciembre de 2007
Poesías, de Antonio Mesa

No se me ocurre otra palabra, así que diré que un reencuentro es lo que ha vivido hoy CG. Este masculino singular sirve para designar el almuerzo con viejos conocidos, antiguas relaciones que arrancan allá por los setenta, cuando discurrían los años del conocimiento y de las certezas absolutas –la juventud, claro, ese enfermedad que, confirmo, se va curando con el paso de los años-. Le oigo rumiar: -Las amistades de aquella época bien las puedo calificar como de elocuentes barricadas del pasado, sueños sobrevivientes de entre las fratrías, -φρατρiα- que uno elige, aunque no todas llegan a buen fin.
-Deberías de haberme acompañado -me increpa CG, -Así hubieras conocido a la gente que facilitaron en el pasado el que hoy pueda entenderme contigo. Y comprobado que la biografía de algunos de ellos no tendría nada que envidiarle a la tuya –ironiza. No suelo mostrar aquí los tics de CG, pero en este caso haré una excepción: a veces es hermético y lacónico, es decir, insoportable. Nocturno, silencioso y enigmático (vaya, otra esdrújula), se dirige a la estantería de los libros de poesía y saca un ejemplar titulado Piedra Del Aire. Comentamos su formidable factura y veo que contiene treinta poemas. Su autor es Antonio Mesa Reina (Sevilla, 1950). Entre los dos acordamos que podría ser una buena idea que alguno de los poemas contenidos en la edición escrita abandone la seguridad de los anaqueles y salga a la red. Han transcurrido más de dieciséis años desde la publicación de estos ejemplares que, al cuidado de María José González Rincón –esposa de Antonio-, vieron la luz en Palo Alto, California, en julio de 1991. En ningún momento han perdido vigencia los versos recopilados, y si no, compruébenlo ustedes mismos:
XXIII
Como somos viejos
no hemos aprendido todavía
que el amor no es
la última explosión de los sentidos.
Como somos jóvenes
sabemos de antemano
el secreto cotidiano de la prisa
inundándonos los párpados.
Como estamos viviendo
cada día nos parece
el último aliento desgarrado
de un sauce milenario
Como somos muerte
el tiempo y el espacio
diminutas sombras son
que en nuestros lechos duermen
Yo que siempre me rodeo
de un aire como ausente
trato de entender vida, muerte,
tiempo y espacio.
Todos son arrugas de mi frente.
Antonio Mesa
Antonio, estaré encantado de conocerte la próxima vez que CG y tu os reunáis. Felicidades por el libro. Recibe un virtual abrazo de
Pepe Amodeo
La vuelta. 2 de diciembre de 2007
domingo, 30 de septiembre de 2007
El reposo
Ni CG ni yo estamos agotados, ni tenemos sequía creadora, ni sufrimos cataclismo interior alguno que nos haya sepultado en la más absoluta falta de inicativa. Nada de eso. Es sólo un paréntesis en el carpe díem, del cual ambos somos defensores, al tiempo que descreemos en el mañana.En todo caso hacemos responsables a nuestros amos, de distinto signo, de tener parcialmente secuestrado nuestro tiempo, sobre todo aquél que dedicamos a la reflexión y al aprovisionamiento para la vida que representan estas anotaciones. Este hurto nunca se verá recompensado, y sin embargo ninguno de los dos estamos fraguando una venganza furibunda ni una huida a corto plazo de semejantes opresores.
Pero ello no evita que no podamos a cambiar de idea ni de actitud: ahora mismo le propondré a CG un levantamiento que hará palidecer la hazaña de Agustina Raimunda María Saragossa Doménech, o sea Agustina de Aragón ..., aunque a ninguno de los dos nos gustaría acabar como ella, es decir enterrada en Ceuta, que es tierra de fronteras ... y de infieles.
Volvemos dentro de unos días, así que no se olviden de nosotros.
Pepe Amodeo
viernes, 31 de agosto de 2007
Ellas, siempre ellas
La lista es larga, pero si alguien está interesado en obtenerla le diré cómo hacerlo. Tengo una queja: falta Gloria Grahame.
Y aquí quinientos años de arte en rostros de mujer. Para ver la lista completa entrar en:
http://www.maysstuff.com/womenid.htm
CG
miércoles, 29 de agosto de 2007
Umbral
En una ocasión dijo: En todo caso me reconozco un presuntuoso, que es la forma menos agresiva de ser soberbio.viernes, 24 de agosto de 2007
Alentejo (I)
El Baixo Alentejo tiene como capital a Beja, y la península de Troia, al norte de esta inmensa huerta que apenas mira al mar, llega casi a tocar con sus bajos arenales la ciudad de Setúbal, en el estuario del río Sado. La geografía de estos lugares necesitan, como todas, de un observador: un paisaje no es nada sin alguien que lo disfrute, que lo analice, que lo reconvenga o que lo interiorice. Hasta Miguel de Unamuno incluyó siempre a Portugal en dos de sus ensayos viajeros: Paisajes del alma y Por tierras de Portugal y España. Gracias a Saramago, hoy el iberismo no es un valor decadente.
De este paisaje me queda la impronta que me procura Santiago do Cacem, una ciudad que tiene muy cerca una referencia romana, la antigua Miróbriga.
martes, 14 de agosto de 2007
De vínculos y tráilers
Para ver el post de Un maldito embrollo, pulse aquí.
Para ver el de Corredor sin retorno, pulsar aqui.
Ahora disfruten de ellos.
CG
viernes, 10 de agosto de 2007
La noche de San Lorenzo. Las Perseidas.
Los títulos de crédito han estado apareciendo sobre una ventana abierta que enmarca una noche clara y estrellada -Omero Antonutti, Margarita Lozano, los hermanos Taviani ... -, y una voz femenina, cálida y cariñosa, musita unas protectoras palabras; sólo al final de la película se desvelará el secreto: quién las emite y quién, en un sueño inocente y profundo, ha sido el destinatario de las mismas.Me estoy refiriendo a La noche de San Lorenzo, película de los hermanos Taviani, cuyo argumento es la huida de la opresión fascista de una pequeña comunidad de la Toscana, evitando el previsible choque entre dos fuegos que sigue a toda ofensiva. Una niña es la narradora y sus ojos van interpretando los horrores, las historias rotas y los enfrentamientos civiles que la contienda mundial arrojó sobre decenas de poblaciones sencillas y humildes: pequeños (o grandes) incidentes del camino, el retraso en alcanzar las filas de los americanos, los temores y dudas que comienzan a suscitarse entre los clanes del grupo, y la continua amenaza que representan los desesperados camisas negras, que ya dan por perdida la guerra.
Fuera de las crónicas de cine, y coincidiendo con la onomástica de San Lorenzo, como cada año en estos primeros días de agosto son recurrentes las apariciones de las Perseidas, esos coletazos del cometa Swift-Tuttle al paso por la influencia de la órbita terrestre.
Le comento a Pepe Amadeo el acontecimiento, y sin contestarme me sorprende con un folio en el que hay escrito un poema, fechado en 1997. Ni siquiera se ofrece a volcarlo al post, pero yo le cojo el papel. La palabra es suya.
CG
Miro mi patio convertido en un perfecto anfiteatro,
donde las distinguidas cariátides
han sido suplidas por prosaicas macetas de potos y geranios.
Hacia el noreste, Casiopea y Perseo aguardan en la noche.
Las lágrimas, tan alegremente esperadas,
reproducen agostos de puntualidad
sobre un cielo que jamás envejece.
Las lágrimas, tan ágilmente vistas,
seducen con misteriosa fugacidad
sobre un firmamento de amparo y silencio.
Las lágrimas, al final tan traidoramente enterradas en el olvido, suponen la vindicación de la fidelidad
sobre la propia infamia.
Desde mi inexistente anfiteatro decorado con invisibles cariátides, hacia el noreste,
Casiopea y las Perseidas me esperarán, te aguardarán
-siempre, siempre-,
en una futura y soñada noche de agosto.
Pepe Amodeo
domingo, 5 de agosto de 2007
Corredor sin retorno
El psicoanalista Luis Muiño escribe en su página de El Hábitat del Unicornio acerca del cineasta Michelangelo Antonioni, recientemente fallecido, y de Blow Up, uno de sus filmes más emblemáticos, cuyo tema principal es la historia de una obsesión. Con la capacidad didáctica que lo caracteriza, el autor del blog finaliza sugiriendo actitudes mentales que eviten caer en el abismo de la depresión y del conflicto mental grave: se puede analizar en profundidad cualquier cosa que nos preocupe, pero una vez alcanzado el fondo ..., hay que abandonarlo rápidamente, no vaya a ser que quedemos -como el mal de las profundidades ataca a los buceadores inexpertos-, atrapados para siempre en las sinrazones de la quimera.Y como lo disímil, a veces, adquiere las propiedades de lo semejante, quiero traer a la memoria a un director, Samuel Fuller, que fue la antítesis del italiano: rodaba en pocas semanas, nunca seleccionaba a estrellas consagradas para el reparto y usaba la violencia con fuertes impactos visuales, si bien ambos coincidieron en ser considerados directores de culto para la generación de cineastas que alcanzaron el éxito en los 90 (Tarantino, Wender, Jarmusch, etc).
sábado, 4 de agosto de 2007
Vicente Buígues, el héroe del hundimiento del Sirius
Numerosos barcos que estaban por la zona, ante la columna de humo que el barco emitía y el cambio de silueta en el horizonte, se dirigieron hacia el buque naufragado. Algunos de ellos, de bandera francesa e italiana, salvaron a un número reducido de víctimas. Sin embargo fueron las embarcaciones de pesca, laúdes* en su mayoría, los que colaboraron en el salvamento de centenares de supervivientes. Vicente Buígues (o Bohígues), era el patron del laúd Joven Miguel. En contra de la opinión de la tripulación -casi todos familiares-, exponiendo su vida y la de sus colaboradores, acercó la proa al barco, y colocando unos tablones que dificilmente soportaban el paso de personas, logró salvar a más de trescientas personas, aunque para ello tuviera que valerse de un revólver: la máxima de las mujeres y los niños primero, presente en situaciones de emergencias, brillaba por su ausencia, ya que los indefensos eran arrollados sistematicamente por los más fuertes y poderosos.Si bien las crónicas no nos remiten al final de la historia, me quedo con lo que escribe Javier Cercas en Soldados de Salamina: de no ser por Alcibiades nada sería igual en el mundo. No obstante, añado que la vida y las acciones de personas como Vicente Boígues, justifican, aunque sea minimamente, la confianza que depositamos en ellas.
domingo, 15 de julio de 2007
El perjurio de la nieve. Una ficción de Pepe Amodeo.
viernes, 6 de julio de 2007
De poeta a ministro
Un viernes pesado, sólido, con el sabor aún acre en la memoria por los cuatro fallecidos en Carboneras. El calor, esa invisible armadura que entorpece nuestros movimientos y enlentece la mente, facilita el pequeño sueño reparador de sobremesa. Poco después hablo por el teléfono y alguien me da la noticia: César Antonio Molina ha sido nombrado ministro de Cultura.Juncos del lago Titicaca,
Cómo quisiera no imaginar
Cada uno debajo de su duna
sábado, 23 de junio de 2007
La lectura, un mal confesable
En su obra Defensa de la lectura, Pedro Salinas establece diferencias importantes entre los adjetivos leedor y lector, asignándole al primero el significado de "aquél que lee por obligación", y al segundo el que lo hace por "el puro placer de leer, por ganas de estar con el libro como si fuera un ser amado, porque el amor que se le profesa (al libro), resulta invencible ..., sin esperar ganancia material o social alguna, nada que fuera más allá del ejemplar mismo y el mundo que genera" (La imprecisión en el entrecomillado viene por confiar en la memoria).No recomendamos visitar páginas de forma gratuita, así que fíense de nuestra apuesta y entren en ella: los autores no sé si lo agradecerán pero ustedes, sin saberlo, estarán validando la frase del mismo Borges (Borges, siempre Borges): Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullece las que he leído.
http://blogs.epi.es/ellectorsinprisas/
CG
Verás el cielo abierto
De la Biblioteca Pública del pueblo donde he sido acogido a cambio de pagar los correspondientes impuestos, me llevo a casa Verás el cielo abierto, de Manuel Vicent y apenas tardo unas horas en leerlo.
Nunca seré sorprendido colocando aquí el contenido de las solapas de los libros que he leído: démosle el respeto debido a lo que ya hacen otros -¿o debería decir otras personas, evitando caer en ese horror de lo políticamente correcto?-, que además viven de eso, mientras que yo vivo casi del aire. Manuel Vicent no se redime aquí de culpa alguna (ni tiene porqué), aunque en estas páginas confiesa -irónicamante claro-, que a veces ha llamado a su psicólogo para que le aclare algún conflicto onírico gastronómico, mientras que la mayoría de los mortales, cuando podemos pagarnos a alguno de estos profesionales, lo llamamos atenazados por el stress y la ansiedad.
En cualquier caso, el maestro de la magistral columna No pongas tus sucias manos sobre Mozart, premio González Ruano en 1979 y de aquellos Daguerrotipos, que a finales de los años setenta se podían leer en la penúltima página de El País Semanal, se ha superado a si mismo en una sutil observación del pasado, particular y colectivo. Si quieren leer las primeras páginas de esta biografía novelada pulsen aquí.
Pepe Amodeo
sábado, 16 de junio de 2007
Muerte de un corsario
Tal fue la dramática y vil muerte de este personaje, traicionado por sus hombres, y finalmente humillado por los enemigos que él mismo fue capaz de crearse, y así queda registrada en una interesante obra escrita por Mª Teresa Ferrer Mallol, titulada Corsarios castellanos y vascos en el Mediterraneo medieval, editorial CSIC, Barcelona, 2000. Pero ¿porqué estos trabajos no tienen el eco que si tienen las obras de ficción, como las famosas La posada de Jamaica o La isla del tesoro? ¿Qué sabemos de los sinsabores, enfermedades y desengaños que con seguridad padeció este Barrasa? ¿Tuvo algún momento de debilidad? ¿Era vulnerable? ¿Fue generoso con alguna barragana, o, por el contrario, fue en todo momento mezquino y miserable? No se porqué, pero llegado a este punto pienso que siempre nos quedarán el Capitán Alatriste, Tin Tin y Corto Maltés.domingo, 27 de mayo de 2007
Rolando Campos. Retrospectiva 2007.
Transcurre finales de abril y es el cuarto evento al que acudo para contemplar los trabajos de Rolando. Creo recordar cada uno de ellos con bastante claridad, además de que conservo cada una de las guías editadas al efecto. El primero de ellos fue en la Sala de El Monte, en Sevilla, en 1989. El memorando es de formato apaisado, y en aquella ocasión el artista exponía pintura, dibujos y esculturas. Hay una entrañable dedicatoria a Jorge Vázquez Consuegra (otro viejo conocido), y a Corregidor, uno de sus operarios del taller de forja. En la tercera página se lee un fragmento de Álvaro de Campos, hablando de Fernando Pessoa, que queda transcrito de la siguiente manera:
Soy demasiado amigo de (Fernando Pessoa) para hablar bien de él sin que me sienta mal; la verdad es una de las peores hipocresías a que obliga la amistad.
Si el lector encuentra injustas las palabras precedentes, suponga que he escrito las que él cree justas. Lo que esté bien estará bien sin ninguno de los dos.
Por lo demás, el único prefacio a una obra es el cerebro de quien la lee.
Pessoa le da voz a uno de sus heterónimos para hablar con solemnidad, pero sin cursilería, de si mismo. Y para hablar de esos falsos préstamos que resultan mezquinos e insoportables. Si quien ésto escribe quisiera ver en la frase citada una premonición, CG estaria cometiendo una hipocresía. Tampoco ha llegado el momento de cederle el teclado, como a veces hago, a Pepe Amodeo.
Pero volvamos a aquella inolvidable tarde de 1989, en el Pasaje de Villasís, para rememorar las dos improntas que más nítidamente conservo. La primera es lo subyugante que me pareció una pintura suya, de reducidas dimensiones, titulada Homenaje a Corot. Espero que el recuerdo no me traicione, pero ese puente tornasolado, en el que predominaban los dorados, hace que me pregunte, todavía, dónde estará esa pintura, y porqué ésa y no otra, fija aún uno de los recuerdos de aquella tarde. La otra fue el descubrimiento de uno de los motivos persistentes en su escultura: la pita.
Quedan en mi memoria otros tres eventos en los que reencontré sus obras, amigos comunes y alguna lágrima más que justificada, pero para entonces Rolando -nunca me permití llamarlo Rolo-, utilizando el eufemismo griego, ya se había marchado con la mayoría.
Ahora es el turno de Pepe Amodeo. Ya sabemos de su capacidad para mirar, así que está más que justificado que interprete otra mirada, en esta caso la de dos personajes creados por Rolando. Les dejo con él.
CG.

Rolando Campos
Interior I
1971
Grafito sobre papel
Elijo este cuadro porque el hallazgo de los fragmentos es una recurrente argumental en Rolando. Estos fragmentos o porciones pueden ser materiales o metafísicos, aunque probablemente el artista denostaría el segundo calificativo.
Pero entonces ¿como determinar el alcance de estas imágenes que tampoco caben etiquetar de surrealistas?
En la imagen del centro está la niña que mira al vacío y que se dirige a un punto indeterminado de la estancia. Sus facciones son duras, casi deformes: un amago de sonrisa cruel cruza la parte inferior del rostro, mientras que los ojos son casi inexistentes. La pared y el suelo del espacio recreado presentan un deterioro manifiesto, mientras que el ventanal del fondo queda conformado por equilibradas y regulares líneas geométricas. Al luminoso hueco central le sigue, por la derecha, un muro semiopaco, reconocible sólo en la parte inferior y en la discreta iluminación proyectada a la altura de la ventana. Las sombras de este muro equlibran la sucesión de formas del cuadro, ya que ante la uniformidad de estos grises, acabamos deteniéndonos en la segunda persona representada.
Esta mujer posee una poderosísima mirada, soportada en un revelador y sugestivo rostro. Desde esa posición semioculta mira a quien le mira. Su atuendo se adivina elegante y cuidado, en contraste con el austero babi que viste la niña. Su gesto no es hosco pero si desinhibido y desafiante. En ningún momento se percibe en ella duda o temor, sino más bien altanería, seguridad, firmeza. ¿Se debe ello a su insinuada ausencia de este mundo? ¿Habita esta mujer en las penumbras, habiendo renunciado a habitar la luz? Cabe notar que su mano derecha apenas se apoya en una mesa, pero a partir de ahí, quedan desdibujadas su pelvis y sus piernas, lo que le proporciona un etéreo -que no fantasmal-, estatus.
A mi juicio, Rolando Campos propone en esta pintura descubrir sorpresas, contrastes y finales no felices. Ya estaba en ciernes el devenir de la multiplicación, la agitación y la superposición, pero incluso en la consolidación de su etapa más madura, nunca dejó de ser fiel a la instantánea fugaz ensayada con instrumentos materiales y personales interpretaciones. En suma, discernimiento y sagacidad vs imaginación e intuición.
Pepe Amodeo
viernes, 25 de mayo de 2007
La noche se mueve
El acontecimiento del próximo domingo -victorias y derrotas-, sólo me trae el recuerdo de una película, La noche se mueve (Night moves), interpretada por Gene Hackman en el papel de Harry Moseby, un detective en la tradición de Sam Spade o Philip Marlowe, moviéndose en tramas ocultas entre la estereotipada Hollywood y los ambientes sórdidos de Florida. El personaje, un antiguo jugador de futbol americano, descubre en uno de sus callejeos que su mujer -Susan Clark, en el papel de Ellen-, le está engañando. Vuelve a casa con aire vencido. Enciende el televisor y le quita el sonido mientras contempla un partido de rugby. Su mujer vuelve y el comentario que hace sirve para confirmar el engaño. Lo que viene a continuación es uno de los diálogos cinematográficos que, por razones que desconozco, he rememorado continuamente:Ellen (sin mirarlo): -¿Estás viendo el partido? ¿Quién gana?
Harry (sin apartar la vista del televisor): -¿Ganar? Nunca se gana. Digamos que unos pierden menos que otros.
La derrota. La estética del vencido. El pesimismo vital que tiene tanto predicamento en determinadas personas o grupos humanos. ¿Y si no les faltara razón a quienes preconizan esta actitud, la percepción de vencimiento que de continuo nos persigue? Particularmente, este domingo me identificaré con aquel Harry Moseby: intuyo que no ganará nadie (y menos los votantes). En todo caso, unos perderán menos que otros.
CG
sábado, 19 de mayo de 2007
Revista Litoral
Creo que fue la poeta Blanca Andreu (La Coruña, 1959), la que dijo que a la poesía se llega por instinto, sin saber muy bien qué o quién lo provoca, pero que al final es un camino de autoconocimiento. Esta misma definición ya se explicó en el post sobre María Sanz, hace tan sólo unas fechas.Una manera de aplicarse a este género literario, tanto en sentimientos como en las heterogéneas posiciones estéticas de la belleza, es hacerse con cualquiera de los últimos ejemplares de la revista Litoral, Poesía, Arte y Pensamiento. Sesenta años de arte y literatura, con los obligados saltos en los años de la guerra civil y posteriores, avalan a esta publicación, cuidada en todos sus detalles, merecedora de la Medalla al Mérito en Bellas Artes en el año 2005. Animalia, Los ojos dibujados, La poesía del mar, Carlos Marzal, La poesía del cine, etc, son algunos de los últimos monográficos de esta singular publicación.
El último número, Navegante Solitario, está dedicado a José Manuel Caballero Bonald. No me resisto, con permiso del poeta, a transcribir aquí un poema, ya antiguo, de este autor. Se trata de A batallas de amor, campos de pluma, y pertenece a Descrédito del héroe, Madrid, Visor, 1993.
Ningún vestigio tan inconsolable
Linda el amanecer con la almohada
Despierta, ya es de día,
Sólo es un pacto a veces, una tregua
Rastros
A batallas de amor campo de plumas.
CG


