lunes, 29 de junio de 2009

Cerrado por vacaciones

Pepe Amodeo ha dejado de dirigirme la palabra. Está soliviantado porque me marcho unos días de tradicional veraneo, de los de hamaca y playa. En respuesta a su indiferencia, cercana al agravio, trato de apuntarle las claves de acceso al blog para que haga algunas entrada. Nada, todo es en vano. Insiste en que he caído muy bajo. De nada sirve el reciente paseo por la Garrotxa, la visita al Museo Gala-Dalí de Figueras, el homenaje gastronómico que nuestros estómagos recibieron en L´esponellá, en Can Roca, donde hacía parada y fonda aquel Josep Pla de Vida de Manolo contada por él mismo, el breve paseo al Barrio Judío de Gerona, cruzando los mismos puentes donde Ariadna Gil rodó algunas escenas de Soldados de Salamina, y el final de luz y color de la Boquería, del barrio gótico barcelonés y de la Iglesia de Santa María del Mar...
A punto de perder toda esperanza, me deja caer un folio en el que reconozco un antiguo poema suyo, alusivo a Brahms, mascullando algo así como:

-Al menos haz algo con esto.

Memorizo y recuerdo lo insoportable que se puso este Pepe Amodeo hace más de treinta años, cuando recibió de regalo un disco de vinilo con la Tercera Sinfonía. Se ponía al lado del giradiscos y repetía el Poco Allegretto una y otra vez. No diré que acabara odiando la pieza, pero el disco fue perdiendo lentamente la poca calidad que tenía. Mas tarde nunca le ofrecí el acceso a una copia digital. La conclusión es sencilla, ¿no?

Mientras transcribo el poema parece arrepentirse. Dice que es un mal trabajo, y que, como ha expresado Joan Margarit, “un mal poema nunca es inocente”. Le doy la razón. A Margarit, claro. Pero ahora el teclado es mío, así que entre el silencio y la crítica severa y demoledora elijo la última opción. No es la mejor, pero es la mía.

Hasta el mes de Agosto.

CG

CONTRA sombras

Tercera Sinfonía, tercer movimiento. Poco allegretto
J. Brahms

La cita es siempre al atardecer,
frente al espejo repleto
de escondidos recuerdos.

Allí él esboza silueta
e insinúa una única
y enigmática sonrisa:
me invita a navegar
por los mensajes perdidos en la melodía,
Insalvables las dudas del que, estando
Solo, solo se sumerge en abismales mares;

y allí los sueños,
con notas volcadas a partituras
imposibles, escaladas con negras figuras,
huellas espaciadas de cuanto he perdido.

Entonces juego a adivinar
la vaporosa presencia de Clara,
perdida la esperanza de encontrar
el ángulo, el aleph, desde
el que la observara su Roberto.

Cada tarde, pacto de sombras.

Pepe Amodeo





Para escuchar el tema entero se puede acceder al siguiente enlace de YouTube:
http://www.youtube.com/watch?v=ejOTIAf-giM

viernes, 26 de junio de 2009

Bajo las arenas del tiempo

Es verano y el calor se torna armadura invisible, dejándonos torpes y lentos de movimientos, cuando no absolutamente paralizados. Todo se vuelve denso y pesado y el futuro, como si de un bazar de todo a cien se tratara, ofrece imágenes prometedoras y de ensueño. Inoculadas por métodos ensayados hasta la saciedad en los laboratorios de los sociólogos y psicólogos de lo audiovisual, el filón ya no da más de sí, y ya no hay quien se crea un mundo convertido en un infinito Caribe con Todo Incluido. La falta de introspección y el continuo falseo de lo real con el que hemos pactado, insiste en mostrarnos un sol de ensueño que templa doradas y somnolientas arenas. Y entonces te topas con una foto como ésta. El tiempo muestra sus alas más siniestras y sirve para que te interrogues sobre si los deberes colectivos se están haciendo de manera correcta.

Se hace llamar Satzeke y en Panoramio, pinchando aquí, se pueden ver otras fotos del mismo autor.

Tanto CG como yo nos hemos quedado impresionados por el impacto que causa la imagen, situada en las siguientes coordenadas: latitud, 37°23'8.39"N y longitud, 5°59'28.04"O. Siempre sin salir de Google Earth, claro.

Felicidades, Satzeke, por tan notable trabajo.

CG / Pepe Amodeo

lunes, 1 de junio de 2009

Junio

Junio, a pesar de tener fonética masculina, suena a diosa. Su sombra suele ser fresca y el verano es una promesa de los cielos que acudirá puntual a su cita. No tiene rigores y nuestro tiempo discurre somnoliento, intuyendo que nos sucederán grandes naderías o pequeños cataclismos. Junio, agrícola y académico, de prolongadas noches de San Juan y de incombustibles días.

Le digo a Pepe Amodeo que encuentre luminosos versos dedicado a Junio de entre nuestros amigos. Y los encuentra, vaya si los encuentra. Una vez más viene de la mano de María Sanz, esa mujer, esa ciudadana del decir poético universal, inconmovible a las modas y a las tribus, ... Ni la soledad ni la independencia son para ella bagajes pesados, ni cargas con las que pasar factura, sino más bien destino y viaje en sí mismos.

JUNIO

Y llegará el verano.

Yo sé que va a llegar,

con su espejismo

de nieve atravesando mis desiertos.

Será un verano umbroso,

con sol agonizante,

cuyos rayos

abrazarán la antigua

figura de quien tuvo

vientos para azotar múltiples alas,

pero que se estremece

al ver su tempestad a ras de tierra.

Verano

más cerca de la vida

que del tiempo.

¿Habrá espigas que doren su llegada?

Maria Sanz

Junio pertenece al poemario Aquí quema la niebla, y fue premio Carmen Conde de Poesía en 1986. Fue editado por la Editorial Torremozas.

CG / Pepe Amodeo

viernes, 22 de mayo de 2009

Borges, 1969

En 1919, en sus primeros viajes a España, Jorge Luis Borges reconocía a Rafael Cansinos-Assens como su maestro. Nunca sabremos qué fue lo que llevó al escritor argentino a semejante acto de reconocimiento, si la observación de cómo manejaba Cansinos a sus huestes del Café Colonial, o que quedara prendado al oir al escritor sevillano decir que podía saludar a las estrellas en trece idiomas. Lo cierto es que el pupilo le fue fiel al maestro. No hay más que recordar el revuelo que se originó en una de las muchas vistas que Borges realizo en España (varias, desde 1960), promocionando en sus intervenciones la grandeza del autor de El Candelabro de los Siete Brazos. Casi nadie sabía a quién se refería, y hubo que tirar de archivos y de algunos expertos para recuperar a un Cansinos Assens que había malvivido de sesudas traducciones de Goethe y otros clásicos, maldecido por el regimen franquista como judío.

Corre el año 1969 cuando Jorge Luis Borges edita Elogio de la sombras. Con idéntica combinación de palabras intitula uno de los poemas incluidos en el libro, que es el que CG me ha encargado colocar a continuación. Él conocerá los motivos...


Pepe Amodeo

ELOGIO DE LA SOMBRA

La vejez (tal es el nombre que los otros le dan)

puede ser el tiempo de nuestra dicha.

El animal ha muerto o casi ha muerto.

Quedan el hombre y su alma.

Vivo entre formas luminosas y vagas

que no son aún la tiniebla.

Buenos Aires,

que antes se desgarraba en arrabales

hacia la llanura incesante,

ha vuelto a ser la Recoleta, el Retiro,

las borrosas calles del Once

y las precarias casas viejas

que aún llamamos el Sur.

Siempre en mi vida fueron demasiadas las cosas;

Demócrito de Abdera se arrancó los ojos para pensar;

el tiempo ha sido mi Demócrito.

Esta penumbra es lenta y no duele;

fluye por un manso declive

y se parece a la eternidad.

Mis amigos no tienen cara,

las mujeres son lo que fueron hace ya tantos años,

las esquinas pueden ser otras,

no hay letras en las páginas de los libros.

Todo esto debería atemorizarme,

pero es una dulzura, un regreso.

De las generaciones de los textos que hay en la tierra

sólo habré leído unos pocos,

los que sigo leyendo en la memoria,

leyendo y transformando.

Del Sur, del Este, del Oeste, del Norte,

convergen los caminos que me han traído

a mi secreto centro.

Esos caminos fueron ecos y pasos,

mujeres, hombres, agonías, resurrecciones,

días y noches,entresueños y sueños,

cada ínfimo instante del ayer

y de los ayeres del mundo,

la firme espada del danés y la luna del persa,

los actos de los muertos,

el compartido amor, las palabras,

Emerson y la nieve y tantas cosas.

Ahora puedo olvidarlas. Llego a mi centro,

a mi álgebra y mi clave,

a mi espejo.

Pronto sabré quién soy.

Jorge Luis Borges, 1969

jueves, 21 de mayo de 2009

Benedetti y su testamento

En la radio no explican cómo llego el papel a Miguel Ángel Solá, actor argentino, que lee aquí el testamento de nuestro querídisimo Mario Benedetti, a quien Antonio Gamoneda le niega el pan y la sal, mientras que CG y yo le damos nuestra humilde cocina, nuestros modestos manteles y unas pocas botellas de vino. Todo lo que tenemos, vaya.

Para volar, pulsar aquí.

Pepe Amodeo

viernes, 15 de mayo de 2009

El gato de Ierápetra...

... y el de Torcello.

La sombra que cada uno proyecta podría confundirlos. El tipo de pelo podría tener similar carga genética, y del carácter de ambos no llegué a saber nada: tan breves fueron los segundos que me mantuve al lado de cada uno de ellos...

Una de las fotos está tomada en la ciudad de Ierápetra, en zona portuaria, frente al mar de Libia. La ciudad más al Sur de toda Europa: así reza una publicidad recurrente y machacona. Mi percepción es que el sur de Creta está menos desbastado y es más agreste que la ribera norte, donde las civilizaciones cicládicas, atenienses, venecianas y turcas han suavizado los perfiles costeros.

El gato de la otra foto reside en la isla de Torcello. Asentamiento inicial de los venecianos primitivos, da testimonio de ello la Chiesa di Santa Fosca, de un encantador y subyugante estilo veneciano-bizantino.

He olvidado el rostro de los camareros, las expresiones de los patrones de los vaporetos que nos trasladaron entre las islas, la sensación de calor húmedo de los dos sitios... Y sin embargo no me he resistido a recoger de manera gráfica a estos dos felinos. Decididamente, en sólo unos meses, me he vuelto mayor, muy mayor.

Pepe Amodeo

jueves, 14 de mayo de 2009

María Sanz firmará mañana en la Feria del Libro

Mañana, día 14 de Mayo, entre las 19 y las 20 horas, firmará María Sanz ejemplares de su último poemario, Hypnos en la ventana, XVI Premio de Poesía Ciudad de Badajoz. Será en el stand de la Casa del Libro.

Creo que no tendré que insistirle mucho a CG para que asistamos a la cita. O al menos eso creo.

Pepe Amodeo

Feria del Libro de Sevilla

Poco más se puede decir...

Que desde hoy empiezo a convencer a CG para que vayamos por allí tanto como sea posible. Desde luego el lunes, día 18 de Mayo, a las 21 horas, procuraremos no faltar a la cita que tenemos con los amigos de ApoloyBaco, a los que tanto le debemos... Me parece a mí.

Pepe Amodeo

martes, 12 de mayo de 2009

Ni olvido ni desmemoria: Todo Paracuellos

Con dos años de retraso me hago con la recopilación de Todo Paracuellos, una magnífica idea de la editorial DeBolsillo (Random House Mondadori), que ha recopilado los seis álbumes publicados por Carlos Giménez, entre 1977 y 2003, sobre los hogares de la Obra Nacional de Auxilio Social.

En los años 40 y 50 España no era sólo un lugar feo, feísimo. Era también un lugar terrible. Y el terror lo contaminaba todo: los maestros le pegaban a los alumnos; los cabos le soltaban bofetadas a los reclutas; dentro de las casas, algunos padres golpeaban y humillaban a los hijos. El débil tenía la culpa. ¿Y qué decir de los manicomios o de cualquier internado? En la calle, los niños se apalizaban unos a otros y no era digno de pertenecer a la banda el que se negaba a ir de pedrea contra los que jugaban dos calles más abajo. Son palabras del propio Carlos Giménez para describir parte de la vida de aquella España mezquina y miserable.

Este autor de historietas justifica su obra con la veracidad de las mismas, pero a servidor (así era como a los niños de nuestra época, en aquellos años de hierro, le obligaban a identificarse mientras el profesor pasaba lista), le basta contemplar la mirada de arriba para darle talla sentimental, política y sociológica a estos tebeos, sublimes en sí mismos, hasta alcanzar la categoría de novela visual. Me parece a mí.

Pepe Amodeo

viernes, 8 de mayo de 2009

Ladrón de Espadas

Reconozco que desde que leí la trilogía Tu rostro mañana, de Javier Marías, la espada volvió a tener para mí un significado contradictorio. Objeto bello donde los haya a través de la historia, hermana mayor del cuchillo, borgiano y pampero, se vuelve al mismo tiempo instrumento perverso y vil. No hay más que recordar la función de la vizcaína, esa espada, corta y traicionera, que buscaba el costado débil y desprotegido del rival, según se ha ocupado de recordarnos Pérez-Reverte.

Ahora, tanto CG como yo, estamos esperando la aparición de Ladrón de Espadas, de León Asuero, el cual nos dejó, en Las Congregadas del Vaso, el acceso a los inframundos del pasado, sabiamente conectados con una vibrante historia del presente.

Los que disfrutamos de aquella primera historia esperamos la aparición de esta segunda novela de León Asuero, sabiendo de antemano que no vamos a ser defraudados.

Pepe Amodeo

miércoles, 22 de abril de 2009

De libros y lecturas

A Pepe Amodeo le regalaron el pasado mes de febrero un ejemplar de Don Quijote de la Mancha. No responde a mis preguntas, ni a mis saludos: se pone a leer la obra, apenas sale sol y dice que no está para nadie. Del mismo modo ha dejado de plantearme sus dudas existenciales, centradas últimamente en la fidelidad, a raiz del artículo de Arcadi Espada del domingo 29 de marzo -libro de Douglas R. Hofstadter y video de Punset al que nos llevó el primero-.

Le planteo que cómo celebraremos este día del libro y me hace una higa. No estoy acostumbrado a este Pepe Amodeo maleducado y barriobajero, por lo que tomo una determinación y me decido por dos vínculos: en el primero vuelvo a don Arcadi, el cual asegura que no estamos ante la muerte del libro, sino ante su resurrección. Para el segundo vínculo elijo a la mejor cabeza pensante de este país en cuanto a teoría de la edición y de la comunicación. Me refiero al señor Gómez Millán, que el pasado 13 de abril en Leer sin papel rescata una obra de Octave Uzanne, en la que se argumentaba sobre qué sería aquello que iba a terminar con la lectura en papel: ni más ni menos que la grabación fonográfica... en 1894.

Pero yo quiero homenajear a los que le hicieron el regalo a Pepe Amodeo, así que a la manera en que los primitivos practicantes de la bibliomancia hacían con La Eneida, de Virgilio, abro el Quijote al azar, resultando que aparece el capítulo XVIII:

DE LO QUE SUCEDIÓ A DON QUIJOTE EN EL CASTILLO O CASA DEL CABALLERO DEL VERDE GABÁN, CON OTRAS COSAS EXTRAVAGANTES.

Halló Don Quijote ser la casa de don Diego de Miranda ancha como de aldea; las armas, empero, aunque de piedra tosca, encima de la puerta de la calle; la bodega en el patio; la cueva en el portal y muchas tinajas a la redonda, que por ser del Toboso le renovaron las memorias de su encantada y transformada Dulcinea. Y suspirando y sin mirar lo que decía ni delante de quién estaba, dijo:

-¡Oh, dulces prendas por mi mal halladas, dulces y alegres cuando Dios quería! ¡Oh, tobosescas tinajas, que me habéis traído a la memoria la dulce prenda, causa de mi mayor amargura!

Oyóle decir esto el estudainte poeta, hijo de don Diego, que con su madre había salido a recibirle, y madre e hijo quedaron suspensos de ver la extraña figura de Don Quijote; el cual, apeándose de Rocinante, fué con mucha cortesía a pedirle las manos para besarlas, y don Diego dijo:

-Recibid, señora, con vuestro sólito agrado al señor Don Quijote de la Mancha, que es el que tenéis delante, andante caballero y el más valiente y el más discreto que tiene el mundo.

(...)Entraron a Don Quijote en una sala, desarmóle Sancho, quedó en valones y en jubón de camuza, todo bisunto con la mugre de las armas: el cuello era valona a lo estuadiantil, sin almidón y sin randas; los borceguíes eran datilados y encerados los zapatos . Ciñose su buena espada, que pendía de un tahalí de lobos marinos, que es opinión que muchos años estuvo enfermo de los riñones (sic), cubrióse un herreruelo de buen paño pardo; pero antes de todo, con cinco calderos o seis de agua, que en la cantidad de los calderos hay alguna diferencia, se lavó la cabeza y rostro, y todavía se quedó el agua de color del suero, merced a la golosina de Sancho y a la compra de sus negros requesones que tan blanco pusieron a su amo. Con los referidos atavíos y con gentil donaire y gallardía salió Don Quijote a otra sala, donde el estudiante le estaba esperando...

El agua color de suero... Creo que no debo esperar más para pasar al baño...

CG

jueves, 9 de abril de 2009

Las palabras.


Poema de Antonio Mesa.

De manera espontánea, sin premisas, sin mediar petición alguna, Antonio me enseña una octavilla -palabra de indómito recuerdo-, donde ha escrito el siguiente poema:

Las palabras
vienen de un silencio
antes presentido.

Como si fueran
trozos desgarrados
de una idea.

Fluyen ante nosotros,
inconscientes
de su fuerza,
para transmitir
parte de lo que somos,
o el sueño de haber sido.

Le debo, le debemos, a este Antonio Mesa el gusto por una poesía en la que lo cotidiano se mezcla con lo sublime. Desde aquí reiteramos -me refiero a Pepe Amodeo y a mi mismo-, que Antonio puede entrar en esta casa cuando guste: con personas que tienen esta escritura siempre será un placer.

Un abrazo, Antonio.

CG / Pepe Amodeo

jueves, 26 de marzo de 2009

Theremín, la música que no se toca

Es casi de madrugada. Arranco el coche y conecto Radio 3. Es una hora dispersa, verano, así que la programación no existe: reemiten Diálogos 3, el programa que lleva años dirigiendo Ramón Trecet a las 3 de la tarde, cuando aún faltaba mucho para que estallase su ruptura con RNE.

Con voz inconfundible y en un inglés no del todo fluido pero convincente, entrevista a Pamelia Kurstin, thereminista. Me digo que debo investigar sobre este instrumento, que suena de forma etérea, mezcla de chello y voz humana impostada, irreal.

Cinco o seis años después, a través de las puntuales entradas que recibo del Blog de Libros y Bitios de José Antonio Millán (por cierto, felicidades por alcanzar el post número 1000), conozco la existencia de Google Patents. Tras investigar y conocer quién y qué fue Lev Sergeyevich Termen, Léon Theremin cuando afrancesó su nombre, tuve la idea de buscar la patente del instrumento, encontrándola aquí. En un principio, cómo no, este instrumento se llamó eterófono, título, a mi parecer, bastante más acertado que el de theremín.

He seleccionado dos intérpretes, ambas consumadas thereministas. La primera es Clara Rockmore, interpretando The Swan, de Camille Saint-Saëns. Y la segunda es Pamelia Kurstin, con una alegría contagiosa, interpretando Autumn Leaves.

Espero que disfruten de las dos.

CG



Esta niña...

...dejó perplejos a unas decenas de asistentes a un congreso medioambiental en Río de Janeiro. Se llama Severn Cullis-Suzuki, y con doce años protagonizó este discurso:

Ahora, a punto de cumplir los 30, se gana la vida como bióloga, ecóloga y activista ambiental.

Pues eso, seguiremos dándole la razón, pero continuaremos con nuestras duchas diarias larguiiiisimas, dejando la calefacción puesta sin necesidad, en el verano seremos incapaces de soportar un poco de calor, gastando bolsas de plástico en los supermercados, etcétera, etcétera, ... En resumen, gastando mucho más de lo que producimos. Que se aprieten el cinturon otros. A nosotros no nos hace ninguna falta.

CG

viernes, 20 de marzo de 2009

Josep Pla, 90 años de El quadern gris

Por fin me decido a tomar El quadern gris, de Josep Pla como libro de cabecera para unas cuantas noches. Llevo demorándolo años y años. Comienzo su lectura y no me sorprende. Siempre supe, mejor dicho, intuí, que la prosa del escritor -lúcido observador y sagaz crítico, cuya socarronería mediterránea y ampurdanesa le hicieron tan famoso-, iluminaría algo tan gris como el famoso dietario donde fue escrito.

Mañana se cumplen noventa años del siguiente apunte:

21 de marzo.- Inicio de la primavera. Biblioteca. Mientras traduzco a Renard pienso que es más importante dominar un oficio cualquiera que poseer una curiosidad dilatada, vastísima. La curiosidad se puede improvisar; un oficio no. La curiosidad es superficialmente agradable pero deja un cierto vacío amargo por dentro. Un oficio es monótono y pesado pero tiene momentos de una gran voluptuosidad fascinante que compensa de la monotonía.

Un hombre equilibrado debe ser aquel que, mirado por un lado, presenta unas cualidades y, mirado por el lado opuesto, unos defectos.

De todos los anuncios que he visto en Barcelona -y los hay muy bonitos- el que por su vaguedad me ha impresionado más es éste: "Primeras Comuniones, de 6 a 8". Otro anuncio: "El Considerado". ¡Qué perfume tiene de barcelonismo!

En el Journal d´un poete de Alfred de Vigny, hay una frase en cursiva. Ésta: "L´esperance est la plus grande de nos folies". Es una frase de una apariencia terrible y que, a pesar de todo, es plausible y muy puesta en el nivel de la vida. Si se puede llegar a vivir al margen de lo que Vigny llama la mayor locura, cualquier cosa agradable que os ocurra, por muy pequeña que sea, os deslumbrará de felicidad. A los que, por el contrario, viven en las alucinaciones de la esperanza, todo lo que les ocurra, por más fascinante que sea, les parecerá poca cosa, una miserable pequeñez ridícula. Vivir en la esperanza es vivir en el desencanto continuado y sin remedio.

El quadern gris
Josep Pla. 1918-1919. Publicado en 1966, Obras Completas. Ed. Destino.

Sin comentarios.

CG.

sábado, 7 de marzo de 2009

Adiós a todo eso

Adiós a todo eso es una frase acuñada en honor a la autobiografía de Robert Graves: Goodbye to All That. La persona con la que comparto esta página, el tal CG, me dice que va a decir adiós a todo eso. Le pregunto, le interrogo, le cuestiono que qué es para él todo eso.

Se pone muy circunspecto y me dice que todo eso es, por ejemplo, la obligación de un horario forzado que no le ha permitido contemplar los amaneceres, suaves y parsimoniosos, del otoño de los últimos veinte años, porque antes no hubiera sabido apreciarlos.

Luego me insiste en que ese todo eso no se reduce al horario. También están los compromisos -impuestos o adquiridos libremente- que de continuo asaltan a quienes se desenvuelven en el mundo del trabajo. O los celos profesionales. O el exceso de responsabilidades. O la relación, siempre asímetrica, con los que mandan. O la tiránica bandeja de entrada del correo electrónico -y no digamos del teléfono móvil corporativo-. O los fantasmas del miedo, expertos en crear noches insomnes y eternas.

También me dijo que todo eso no era el infierno, que él no había vivido en el infierno. Y que tampoco estaba de acuerdo con Sartre (el infierno son los otros), sino que el infierno, de existir, estaría dentro de uno. Y que para las heridas de la contienda siempre había encontrado cataplasmas milagrosas y ungüentos balsámicos: miradas alentadoras de quien menos se espera, una mano desinteresada cuando parece que todo está perdido, complicidades espontáneas, amistades sólidas y eternas, desventuras que acaban en venturas, ...

Algún día hablaré de mí, y no sé si voy a estar de acuerdo con la blandura de este CG, que me inunda este blog con tanto despropósito, tanta retahíla de sentimientos trasnochados. Ahora lo consolaré leyéndole un poema de Joan Margarit, para demostrarle cómo se abordan, de manera descarnada, el tiempo y los años.

PAISAJE

Hemos llegado al último refugio.
Aquí comienza
lo que no sé si llamas soledad.
El primer paso para que olvidemos
quiénes somos y hacernos compañía
debajo de la roca que, helada, nos vigila.
Todo está en nuestros ojos.
Y el desencanto, un río hasta la muerte.
Faltó muy poco para ser feliz.

Joan Margarit

MISTERIOSAMENTE FELIZ. Visor Poesía. 2009

Pepe Amodeo

martes, 30 de diciembre de 2008

(des)Prestigio del llanto

No todos los días se debe llorar, pero si las lágrimas vertidas huelen a lavanda y ese olor acaba fijándose en la niñez del protagonista, está más que justificado que este detalle, unido a la admiración del padre -distante y sobrecogedor, como casi todos-, sirva de arranque para una novela que contiene infinitas variables: la culpa, la soledad elegida, el desconocimiento del otro, el miedo al compromiso, ... todo ello unido bajo un paraguas narrativo al que, al menos a nosotros, no nos tenía acostumbrados un afamado autor que parecía definitivamente circunscrito al género de la novela negra.

Zapatos italianos, de Henning Mankell, es una sólida novela moral, donde nada se resuelve en este plano. Deberá ser el lector el que acabe odiando -o comprendiendo-, al antihéroe que representa Fredrik Welin, médico desengañado que ha decidido huir de la vida tras un fuerte fracaso profesional. Tras doce años de aislamiento, aparece Harriet en su retiro-isla, una antigua amante que viene a exigirle una promesa hecha en su lejana juventud, irrumpiendo en la vida del personaje un universo femenino con el que ya no contaba, y que lo empujará a expiar la culpa que le corroe.

Las paginas del libro se devoran con avidez, a pesar de la linealidad de las historias que nos va desentrañando: un perro que conduce hasta su dueña, un cartero surrealista que hace de paciente en los lugares más insólitos, niñas rebeldes, a un paso de la delincuencia más feroz, y que no son sino el resultado de los conflictos bélicos que asolan medio mundo, a excepción, claro está, del occidental. Un libro que, en cualquier caso, nos devuelve la creencia en la literatura no militante, y que apuesta por la sugerencia de los valores tradicionales -amor, familia, amistad, compromiso-, que siempre deben ser cultivados y aceptados libremente, pero nunca impuestos.
CG / Pepe Amodeo

Zapatos italianos

Henning Mankell, Tusquets Editores

sábado, 27 de diciembre de 2008

Calle Archeros

Uno de nosotros dos vino al mundo en esta calle. Ahora, unos meses después de que saliera la primera edición de Lienzos de Cal, de María Sanz, descubro en el contenido del poemario que hay uno dedicado a este espacio de silencios solemnes y de umbrosas soledades.

Una vez más mi reconocimento hacia MS, por haber volcado en sus poemas la identidad de unos ámbitos en los que nos reconocemos los que fuimos doblemente expulsados, allá por los años cincuenta, de la niñez y de la Sevilla intramuros.

Ahora, libres de la penitencia que el destino ciego tejió para nosotros, el trabajo está de nuestra parte. Recuperar la infancia ya perdida es imposible, pero vivir intramuros, aunque sea en sueños, está al alcance de un cerrar los ojos, y proyectar nuestras sombras sobre los lienzos de cal de Agua, Mármoles, Abades, Imperial, Cruces...

Sigo pensando que los que leemos a la MS que de manera permanente nos devuelve gratísimos Gozos sin Fondo y ese particular Ayre Triste, subtítulos de la obra, le debemos algo. No sé lo que es, pero desde luego para saldar la deuda se necesita algo más que pagar el discreto precio de este libro.

Pepe Amodeo / CG

ARCHEROS

En mayo se prendían
furtivos arreboles
al raso de la tarde.

Mi ensoñación trazaba
un recodo durmiente
desde aceras umbrosas,
quedándose el vacío
más despierto que nunca,
a tono
con lo mágico.

Un cauce de ventanas,
de geranios colgantes,
daba suelta a su rito
vesperal y sereno.

Mientras, la tarde antigua
doblaba por mis ojos.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Ponga un pobre en su mesa

Año 1961. Berlanga y Rafael Azcona ruedan en Barcelona la película Plácido, ese escozor nacional sobre la caridad oficial que tuvo muchos años de vigencia. Pepe Amodeo y yo hemos estado hablando acerca de este asunto, y hemos concluído que el lema de nuestra particular Navidad será "Ponga un RICO en su mesa". No hay más que escuchar a Botín, a Bush, a Srauss-Kahn ..., para saber que estamos ante un verdadero caso de necesidad universal. Yo estaría dispuesto a pujar lo que fuera para poder invitar a alguno de ellos a mi mesa una de estas noches. ¡Están tan necesitados los... ricos!

Pepe Amodeo / CG

domingo, 19 de octubre de 2008

Poema de una tarde

He aquí un préstamo poético de Antonio Mesa, el autor de Piedra Del Aire, del que ya dimos cumplida cuenta el pasado diciembre. Aquí no cabe hablar de satisfación, sino de felicidad, y Pepe Amodeo y yo compartimos cierta duda sobre si este poema requiere -obligatoriamente-, del soporte gráfico que la acompaña, como aquellos poemas ilustrados de Alberti o de Joan Brossa.

Un beso -sonoro, claro- y un abrazo -tierno, tiernísimo-, para Pablo.

CG


Pablo

Pablo tarde.
Pablo comenaranjas.
Pablo cara-raras.
Pablo juega al aire de la risa
de su cara.
Pablo juega-gata en la música
que le canta.
Pablo risa-tarde en el juego
de las horas
que se duermen.

Antonio Mesa.

Octubre, 2008